HISTORIA DEL ACEITE

El legendario árbol del olivo y el aceite obtenido de sus frutos han acompañado la historia de la humanidad. Desde el principio, el olivo y sus frutos han estado presentes en la historia de los hombres; ya sea en sagrados rituales o en la vida cotidiana, el Aceite de Oliva fue utilizado no sólo para enriquecer los alimentos sino también en diversas técnicas de masaje y en cosmética.

Los numerosos utensilios para la recolecta y molienda de la oliva, hallados por los arqueólogos en varias excavaciones en el área mediterránea, así como muchos pasajes de la Biblia y del Corán, demuestran la importancia histórica de la oliva y de su aceite.

El origen del cultivo del olivo es incierto. Por una lado se conoce el oleastro, matorral espinoso de frutos pequeños, pocos útiles para el hombre, pero muy extendido en el ámbito mediterráneo. Se piensa, por otro lado, que en la edad de Cobre (4000 A.C.), en Oriente Próximo, fue seleccionada una variedad de frutos grandes y carnosos, conseguida por hibridaciones entre olivos africanos y orientales.

El fruto del olivo fue utilizado inmediatamente con fines alimenticios. El aceite, obtenido de las aceitunas con métodos aún primitivos, era utilizado con diversos objetivos: como alimento, como ungüento, como alimentación de lámparas… El mismo arte de la medicina se basa, principalmente, en el empleo de ungüentos a aplicar sobre el cuerpo o brebajes para tomar.

Es interesante saber que, en Babilonia, al médico se le conocía como asu, es decir conocedor de los aceites.

 

MITOS DEL ACEITE DE OLIVA

Muchas civilizaciones de la antigüedad, entre, entre ellas los egipcios, no sólo usaban en abundancia el aceite de oliva, sino que lo veneraban de una forma especial.

Como icono, basta mencionar el olivo que crece en el entorno de las consideradas como rocas sagradas en la Acrópolis de Atenas. La leyenda dice que Poseidón, tratando de probar sus poderes, entre otras acciones hace nacer de la roca una planta de olivo. A tal punto se la consideraba sagrada, que la constitución de Salonia castigaba con pena de muerte a quien se atreviera a profanarla, y el emperador Adriano llegó a acuñar monedas con un ramo de oliva y una inscripción que rezaba Hispania.

Las palabras de las que derivan las denominaciones olivo y aceite en todos los pueblos mediterráneos, tienen dos fuentes: el término griego Elaia que dió origen a Olea en latín y la árabe Zaitun. Aceite es una palabra que originariamente designaba sólo al aceite de oliva. Procedía de la unión de un mote árabe y uno arameo que significaban literalmente el jugo de la oliva. A pesar de que hoy en día se puede encontrar en todo el mundo, es la zona Mediterránea, dónde se centra la mayor parte de producción y, España es el país con más olivos y mayor producción de aceite de oliva del mundo.

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